miércoles, 1 de junio de 2016

AMÉRICA

TRIBU DE LOS MATIS

Para que un chico se pueda convertir en miembro de la secta de cazadores entre los Matis de Brasil, se le aplica un poco de veneno en sus ojos, supuestamente para mejorar su visión e incrementar sus sentidos.Después el chico es sometido a golpes y latigazos, pero eso parece un juego de niños comparado con la parte final del ritual, que consiste en inyectarles un poco del veneno de la Phyllomedusa bicolor, una minúscula rana que contiene una de las toxinas más poderosas del reino animal.Tras quemar un área de la piel, la sustancia extraída de la rana es inyectada usando una astilla de madera. El veneno, supuestamente, incrementa la fuerza y la resistencia, aunque dichas virtudes aparecerán después de que el niño se recupere del mareo, el intensísimo vómito y una diarrea espantosa.Cuando el joven ha pasado estas pruebas, es admitido en las cacerías.




TRIBU TUKANAS

La Festa das Moscas Novas es el rito de paso hacia la feminidad utilizado en esta tribu del noroeste amazónico. Sucede cuando se viene la primera menstruación, tras lo cual se mantiene aislada a la niña durante unas 8 semanas en una habitación de la vivienda construida para tal fín. Durante este período se le hace creer a la iniciada que está en el bajo mundo y será atacada en algún momento por un demonio llamado Noo. Para culminar el rito los demás habitantes de la casa se adentran en esa habitación disfrazados con máscaras y capuchas haciendo creer que son encarnaciones de Noo. Tras esto, se pinta el cuerpo de la niña de blanco para así protegerse del demonio, sacandola a la tercera mañana de esa habitación como una auténtica mujer.




TRIBU Sateré-Mawé 
 En esta tribu amazónica, el rito de paso a la edad adulta consiste en introducir la mano 20 veces en un guante lleno de hormigas bala, las cuales miden entre 15 y 25 milímetros, pero su picadura dicen que da un dolor parecido al de una bala, durando el mismo aproximadamente 24 horas. Si el joven consigue aguantar el dolor de tantas picaduras y tan dolorosas, será considerado un auténtico guerrero Mawé. Algunos hombres, para demostrar su masculinidad son capaces de repetir este ritual cuantas más veces mejor.